El actual Código Procesal Civil arrastra estructuras diseñadas para una realidad que ya no existe. La digitalización, la mediación obligatoria y los nuevos tipos de conflicto exigen una revisión profunda.
En esta columna, analizamos por qué la reforma es urgente y qué modelos comparados podrían inspirarla.
Un llamado al debate profesional que la comunidad jurídica no puede seguir postergando.